Al impactar la capa atmosférica perdió energía.  Es una partícula, con procesador en el núcleo, y ha viajado, a la velocidad de la luz, desde una estrella lejana. Está aquí para contactarse con los humanos, trae encomendada una misión de Buena Voluntad.

 Cuando entra a la ciudad de Santiago ve una muchedumbre alrededor de un caballo de bronce.   El gentío está frenado por una barrera de metal y otra de policías, parados hombro a hombro. Los manifestantes brincan y vociferan, los policías sacan los batones, hay golpes, sangre…bombas lacrimógenas explotan por todas partes. La partícula, asustada, se quita de ahí.  Se cobija en un hospital cercano. 

El hospital es un edificio amplio, predomina la indiferencia del blanco y el silencio.  En la sala 409 un enfermo apenas respira, debilitado por la enfermedad llora su mala suerte, está angustiado, no sabe si se mejorará, el miedo a morir lo hace aferrarse al doblez de la sábana de su cama.   Una súbita corriente de aire expulsa a la partícula por la ventana entreabierta de la pieza del hospital.  El viento la conduce hacia el norte, donde el océano baña el desierto, donde hay una pequeña caleta.   

En la caleta un pescador camina desde su rancha a su bote en la playa; el tiempo cambia bruscamente y el hombre mira las nubes, no sabe si la tormenta que se aproxima le volará el techo de su hogar, si empujara a las merluzas de tres aletas en su red, o si volcará la lancha.   

 Una hora más tarde, el mal tiempo levanta una tromba marina que transporta la partícula al medio del desierto. Cuando vuelve la calma está casi ahogada por la arena.  En la superficie han quedado al descubierto dos huesos de animal, uno está quebrado.   Este animal, debe haber muerto de sed y hambre, al quedar rezagado de la manada, este otro tiene la huella de una fractura, pero consolidada, alguien le dio de beber, lo vendó, lo alimentó y esperó a que sanara .    El hueso soldado le mostró la unión entre dos humanos, un puente milenario que el Hombre ha transitado a diario.  

La partícula vuelve a Santiago, al hospital.   Entra en la pieza del joven enfermo.  Ha empeorado, por su piel se evapora su energía.  La partícula comprende que necesita ayuda, entonces se mete por el orificio nasal, sube por entre los vellos y baja a la garganta, desciende por el esófago, y en el estómago escucha el leve latido del corazón. Está lista para tender el puente y darle su ayuda.

2 comentarios en “Creando un puente

  1. “alguien le dio de beber, lo vendó, lo alimentó y esperó a que sanara”. Eso es lo que marca la diferencia. Eso sólo lo hacen algunas especies, algunos humanos.

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