Alberto es un ingeniero joven, trabaja 10 días seguidos y descansa cinco,  cuando regresa a casa  cumple con  todos los compromisos de amigo, juega tenis, futbol, póker;  su pareja queda para el final, si le alcanza el tiempo.  Ese día, recién llegado,  disfrutó un partido de tenis con su mejor amigo,  ganó seis /cuatro, tres de cinco sets.  Por otro lado María Cecilia comenzó a escribir en un papel suelto las insuficiencias sentimentales  de Alberto.   De todos modo, cuando él regresó del partido retozaron en la cama hasta el almuerzo.  Decidieron ir a almorzar frente al mar.  Mientras ella se duchaba, Alberto encontró la lista de sus carencias, al lado de la cama,  leyó con desgano, pero al reverso de la hoja ella había escrito: si no cambia, lo dejo. Esto lo descolocó, ¿es una amenaza?, devolvió el papel al lado de la cama,  sintiéndose acusado injustamente. 

Antes de salir a almorzar  María Cristina  recordó la lista,  y asumiendo que Alberto no la ha visto, la ocultó en su cartera.

Durante el resto de la semana, después del romántico almuerzo frente al mar, la actitud de Alberto fue más distante de lo acostumbrada. No únicamente continuó haciendo lo que siempre hacía, sino aumentó sus actividades con los amigos. Ahora  quiso ponerla a prueba, ver si era capaz de dejarlo.

 Por su parte María Cecilia, desde  hacía tiempo necesitaba una conversación en serio con Alberto,  estaba aburrida de  ser postergada, necesitaba, después de dos años juntos, una relación  comprometida, proyectarse  juntos.   

El domingo, último día de descanso Alberto,  MC salió por la  mañana  a trotar por la costanera para relajar su mente, y aprovechar el desayuno para  conversar sin pelear.

 Sin embargo, ninguno supo evitarlo, lo claro se volvió oscuro, y las normas sociales dieron paso al caos, el más fuerte cayó sobre el más débil, descontrolado.  Alberto  extenuado por el esfuerzo, con la cara mojada de sudor,  pensó que se desmayaba, para reponerse  se tendió al lado de María  Cecilia, sintiendo una tibia laxitud.  Al minuto, se dio cuenta de lo que había hecho, y  levantándose muy asustado, revolvió toda la casa,  luego, con un destornillador forzó la cerradura, y llamó a la policía.

 —Estábamos  conversando en la sala, ella había vuelto de trotar. El hombre entró de repente, apuntándome  con el arma me metió en el closet  y me dijo que si salía le disparaba a María Cecilia.  

—¿Y cuánto rato estuvo en el closet?

—Unos  minutos, salí al no escuchar más ruido, entonces vi lo que había hecho.

—Recibimos su llamada a las 9.38 AM

—Sí, llamé en cuanto la vi en el suelo

 El policía, poniendo el reloj fitness de María Cecilia sobre la mesa, dijo.

— El ritmo cardíaco de su mujer  se alteró  por media hora, volvió a la normalidad a las 8.46 AM,  sin embargo se alteró a las 9.5 AM para detenerse  definitivamente a la 9.13 AM.

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