Pesadilla de una noche de verano

      Creo que nunca he sentido tanto espanto como cuando he visto mi imagen en los cristales del portal y he sentido que nos estábamos separando, para siempre, con un «chao» y dos besos en la mejilla, sin mirarnos a los ojos, sin una palabra. De Patricia.       Ahora, todos los recuerdos, su cara aquella…